Luis Alberto nos envía, por e-mail, una presentación en formato PPT con el título "Profesionales & Limosneros", aunque por el contenido del archivo un nombre más apropiado sería "Profesionales vs. Limosneros". No me queda claro si lanza el tema en broma o en serio. Pero por las dudas, voy a asumir que se trata de un tema serio. (Caso contrario, es suficiente reir un poco, y pasar a otro tema). Porque además, tratarlo con seriedad puede ayudar a comprender por ejemplo, el concepto de costo de oportunidad, que a muchos de mis alumnos no economistas, les termina resultando muy teórico y muy árido.
En alguna oportunidad he tocado el mismo tema con mis Alumnos. Les preguntaba por la racionalidad económica de la conducta de una persona que se niega a aceptar un trabajo en lugar de mendigar. Las escenas son, más o menos, las siguientes:
- Escena 1. Un mendigo toca la puerta de nuestra casa y nos pide una limosna
- Escena 2. Apreciamos que el mendigo es una persona jóven, de apariencia sana y con todas las potencialidades suficientes para el trabajo
- Escena 3. Le negamos la limosna pero le ofrecemos un dinero por limpiar la fachada de la casa
- Escena 4. El mendigo rechaza la oferta, se retira y toca la puerta del vecino.
El tema se puede exagerar más. Aquí tienen un segundo caso. La pregunta es la misma, se trata de la racionalidad económica de la conducta de una persona. Esta persona no es un mendigo, en el sentido de una persona que vive pidiendo limosna. Se trata de alguien que se ha desarraigado totalmente de la sociedad formal. Camina por las calles casi desnudo, llega a un basurero, escoge residuos de alimentos y se los come. Un dato adicional es que esta persona ha abandonado un Centro de Atención donde recibía servicios de salud y alimentación gratuitos.
En estos casos la respuesta es una sóla, las personas hacen lo que hacen por que hacer lo que hacen es una buena decisión dados sus costos de oportunidad.
Los cuatro primeros principios de los diez presentados por el Profesor Gregory Mankiw, ayudan a entender estas conductas. El primer principio sostiene que nos enfrentamos a alternativas. El segundo, que nuestras decisiones tienen un costo. El tercero, que tomamos decisiones en el margen, y el cuarto, que respondemos a estímulos.
En nuestros ejemplos, el mendigo que pide limosna y el que abandona el Centro de Atención, ambos se enfrentan a dos alternativas. El primero, trabajar o mendigar, el segundo volver al Centro de Atención o no volver. Ambos han rechazado su segunda alternativa. La explicación es muy sencilla: las alternativas rechazadas son caras. Y son caras en términos marginales. El beneficio marginal que se obtiene por trabajar es menor que el que se obtiene por mendigar. ¿Para qué trabajar si se obtiene un beneficio mayor mendigando? ¿Para qué volver al Centro de Atención si se es más "feliz" en libertad?
Si, por el contrario, el beneficio que se obtiene por trabajar o por volver al Centro de Atención fuera mayor, la decisión debe ser modificada. Esto es así porque la gente reacciona frente a los estímulos.
En la presentación PPT que nos envía Luis Alberto, el tema es esencialmente el mismo. Los limosneros son limosneros porque es más rentable. Pero no estoy de acuerdo en que que es más rentanble que ser un profesional. Si esto fuera así todos los profesionales seríamos mendigos y no lo somos. ¿Cómo se explica que los profesionales no respondan al estímulo de ganar 5000 nuevos soles mensuales mendigando? Un Profesor Universitario gana menos que un mendigo. Un Profesor de Escuela gana menos que un mendigo. Y hay muchas más profesiones cuyos ingresos promedio mensuales son menores que los de un mendigo, de acuerdo con los datos de Luis Alberto. Por lo tanto, algo falla en este argumento. Como la gente siempre responde a los estímulos, los 5000 nuevos soles mensuales por trabajar como mendigo no son un buen estímulo o el dato es falso.
Me inclino a pensar que el dato es falso. Pero me inclino más a presumir que es cierto y tratar de encontrar una respuesta al problema bajo esta restricción. ¿Se está considerando el tercer principio? No tomamos decisiones sobre los niveles de ingreso entre una y otra alternativa. Tomamos decisiones sobre los cambios netos en el bienestar. Asumamos que los ingresos por mendigar son de 5000 nuevos soles. ¿Y cuáles son los costos? Con toda seguirdad que son cercanos a 5000 nuevos soles y el beneficio marginal es siempre menor a las alternativas de beneficio marginal de los profesionales. Y por eso prefiero seguir haciendo lo que hago y no mendigar, hasta que los estímulos cambien.

